“Hola, creo que la semana pasada te vi en la calle, pero no estuve muy seguro que fueras tu, te reconocí por tu caminado clásico”

Diez días atrás un amigo me mando este mensaje. ¿Cómo es un caminado clásico?, le pregunté

–Sin preocupaciones, desde que te conozco caminas así.

Vaya, por lo menos mi andar parece despreocupado, no se le notan los años, las tragedias, los días de cansancio o el desorden en casa. Aún pasan desapercibidas mis largas noches en vela con lágrimas en los ojos.

Aprenderé de este andar despreocupado a aceptar la vida como llega y a sonreír ante todo.

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