Estoy feliz de encontrarte ahora, cuando la soberbia de nuestra juventud fue consumida por la madurez y las pruebas que hemos pasado.

Hace años eras una persona que reflejaba lo soberbia, banal y terca que era yo; me veía a través de tus acciones, de tus actitudes y no me soportaba, ahora es diferente, me descubro paciente y expectante, te encuentro humilde y centrado, me pierdo en tu mirada y mi mente queda en blanco cuando estas a mi lado.

Que suerte que la vida te empate con lo que necesitas para crecer. Que suerte que no esperamos nada y que la compañía llega justo en su momento, aún no podría decir que estoy enamorada y quizá nunca lo este, esto es mejor, tranquilidad y amistad.

Después de la soberbia, sólo existe serenidad y paz.

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