¡No al colecho! se malacostumbran… los padres I.

 

Me encantó esta publicación, me parece tan sincera y linda.  Es cierto, nos malacostumbramos las mamás (no se los papás) a tenerlos cerquita, poder abrazarlos por la noche o olisquear el riquísimo aroma de su cabellito.

 

Mi niñosaurio tiene más de 24 meses, ya dejo de ser bebé y en cada oportunidad magistral que he tenido para mandarlo a su propia habitación, algo en lo profundo de mi alma inventa algún pretexto para que regrese a mí.

 

Ayer lo confirme, el niñosaurio ya no duerme bien en mi cama, despertó a la 1am, desconcertado, cuando llegamos a su cama recobro el sueño profundo y despertó por la mañana con una sonrisa, buscando el abrazo de su madre con un pequeño y melodioso llamado.

 

Lo contrario me pasa a mí, cuando no está en mi cama, despierto a media noche con frio buscando una almohada que abrazar. Lo difícil del colecho es aceptar que ha terminado ese ciclo, que tu pequeño bebé crece y madura, que es un “niño grande” (como a él le gusta).

 

Aprovechen madres, colechén lo más que puedan, abracen a sus hijos tanto que se les desgasten los brazos, mi niñosaurio pesa una tonelada y aún así lo cargo en rebozo (para no arruinar mi espalda, más!). ¡Aprovechen!

 

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