Y de pronto tu bebé hermoso que duerme todo el día, se convierte en un guerrerito que corre por la vida como si llevara mucha prisa.

Ser mamá es todo un reto, la idea romántica de maternidad siempre me ha caído mal, quién les compra la idea de que el cansancio se les quita cuando ven sonreír al crío, por supuesto que el corazón de un brinco y uno se pone feliz de ver al niño contento corriendo por el parque, pero el cansancio no se quita. Además les falto contarnos que para que ese niño sonría, una tiene que procurar muchas cosas que son abrumadoras, si no las tienes contempladas.

Por eso a mí me gusta hablar sobre los retos maternos. Convencer a un niño de que dormir en su recamara solito es la mejor opción no es tarea fácil o que se tiene que lavar los dientes tres veces por día o que tal dejar de jugar para bañarse y ponerse la pijama. Para los niños comer saludable es sólo un obstáculo entre seguir jugando y descubriendo el mundo, por eso es difícil sentarlos a la mesa a comer.

Mi crío cumplió cinco años, hace un rato que dejo de ser un bebé, pero en ocasiones se asomaba en sus ojitos esa miradita perdida de cuando sí lo era, hoy es un niño grande y el cambio fue casi de la noche a la mañana.

Dos semanas antes de su cumpleaños aún discutía para meterlo a bañar o para que dejará de jugar a su hora y se fuera a dormir. Como es casi Houdini, aprendió a quitarse el cinturón de seguridad de la silla, así que tenía que mantenerlo vigilado durante todos los trayectos en auto para que no se lo quitará.

Justo ayer (a 10 días de su cumple) me di cuenta de que es otro chamaco, solito se puso el cinturón y fue calmadito viendo por la ventana hasta que llegamos a casa de su amiguita, preguntando y escuchando respuestas, explorando el mundo, pero sin comérselo a puños. Al llegar a la reunión todo fue tan calmado y fácil que perdí la noción del tiempo, me senté a platicar tranquilamente. Lo más sorprendente es que cuando le dije que ya nos íbamos, se despidió sin problema de sus amiguitos y nos fuimos sin sobre saltos.

Ya es un niño grande, escucha y hace tratos, sigue teniendo la energía del rayo, pero ahora la canaliza un poco mejor y me hace muy feliz verle tan grande.

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