Imagina que tienes frente a ti a la persona que te gusta, tu cuerpo se emociona y comienzas a sentir dentro de ti la calidez del deseo. Lo recorres con la mirada, quieres tomarlo entre tus brazos y disfrutar con esa persona de la pasión.

¿Parece una historia seductora? ¿Algo que disfrutarías haciendo?

Las relaciones sexuales no siempre se pueden disfrutar ampliamente, los prejuicios sociales nublan nuestra visión de lo que es correcto e incorrecto, en lo que respecta al sexo los estereotipos sexuales nos detienen para hacer lo que disfrutamos más.

Por lo menos históricamente así sucedía, la homosexualidad era considerada una enfermedad mental. La mujer era considerada indigna de disfrutar su cuerpo, lo cual ha desembocado en diversos problemas emocionales y sociales, pero una mujer disfrutando no era enviada al manicomio, no tenía que someterse a dolorosas prácticas “médicas” para olvidar o cambiar su condición.

El 17 de mayo de 1990 la Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que la HOMOSEXUALIDAD era eliminada de la lista de enfermedades mentales, es por ello que año con año se toma esta fecha como el Día Internacional contra la Homofobia.

Sin embargo no fue suficiente que ya no sea una enfermedad mental, fue hasta 2006 cuando la comunidad internacional se pronunció a favor de los derechos humanos de los homosexuales: libertad de expresión, protección frente abusos médicos, inclusión en las empresas y hasta formar una familia son temas que siguen dando de qué hablar.

Parecieran cuestiones innegociables, garantías individuales, lo mínimo a lo que una persona puede aspirar, pero no es así, la gente que es “diferente”, la que no piensa igual que los “normales” no tiene estos derechos básicos, se les niegan por la simple razón de amar a alguien del mismo sexo.

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