Dicen que quien no tiene expectativas, no tiene decepciones.

¿Realmente se puede vivir así? Sin esperanza, sin metas basadas en sueños sobre un futuro que se va contruyendo.

No quisiera volver a sufrir por desamor, pero eso significaría no volver a amar, lo cual se aleja del sueño de compartir mi vida a lado de un hombre al cual sonreír por las mañanas, de esa persona con la que quiero estar en todas las circunstancias y crecer impulsados uno por el otro.

Hoy me decepcionan muchos hombres, esos que dejan en manos de mujeres guerreras la crianza de sus hijos; estoy segura que nosotras podemos guiarlos solas, pero no es lo ideal para un niño, no es lo más justo, tampoco.

Cuando una pareja con hijos se separa, no significa que los niños dejan de tener padre.

Estoy segura que llegará el momento en que puedan darse cuenta que no es necesario sacrificar la paternidad en un divorcio.

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