¿Qué se hace cuando algo se rompe dentro del corazón?

Aún cuando pudiera pegarse quedan la cicatrices y el dolor se atora entre los surcos. Me siento rota, sin fuerza para sonreír, ni siquiera tengo ganas de ponerme en pie por las mañanas.

Quisiera escribir sobre días gloriosos y felices, la realidad es que esos llegan a mi más que los días sin sol, sin embargo en esos días mi interés se centra en seguirlos disfrutando. Contemplar el atardecer de la mano de la persona que amas es mejor que sólo escribir del tema.

Además de rota, me siento ambigua, como si tuviese dos corazones, el de madre que permanece intacto, creciendo cada día al mismo ritmo que mi hermoso crío deja de ser un infante para convertirse en niño.

En cambio el otro, en el que se llevan las esperanzas del amor y la fuerza por la vida no puede recuperarse, quisiera tener grandes sueños que cumplir, pero por ahora no me queda fuerza para inventarme esos menesteres, ya no puedo distinguir si tengo miedo de amar o ya perdí la capacidad de estar en pareja.

Hoy me siento rota.

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