Habrá quien diga “yo por eso no dejo que mi hijo ande de revoltoso”, pero es un error. Todos deberíamos andar de “revoltosos”, cumplir con lo que nos toca y exigir lo que le toca al otro.
No basta con no hacer nada malo, no basta con mantenerse al margen y no meterse en los asuntos de otros. Es hora de involucrarnos, de ser mejor y criar mejor ciudadanos.
¡Qué fácil es quejarse desde la comodidad de la sobremesa!

Me alegra que en las sobremesas del mundo se incluya el tema, que se hable, que se exploten posibilidades y se intente resolver el mundo desde la teoría, pero nos falta acción.
Con acción no me refiero a despertar en armas y armas mitote. Me refiero a alentar a los jóvenes a leer sobre historia, inculcar en los niños los valores de nuestra patria y a no permitir atropellos.
Lo veo difícil, nos asusta tanto la vida actual que preferimos resguardarnos en nuestro individualismo. Se perdieron 43, se han perdido miles y se perderán millones si seguimos cruzados de brazos, enojados en nuestras casas y protegiendo a nuestros niños poniéndoles una venda en los ojos.

Espero que el consuelo llegue a los corazones de las familias rotas de mi México y que no se fracture más mi país.

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