Cerré los ojos apretando con fuerza, como queriendo hurgar entre mis recuerdos para rescatar tu rostro, tu nombre y sólo encontré viento, donde tu recuerdo se guardaba, aferrado al corazón, ahora no hay nada.

Busque en mi piel las huellas de tus caricias, en mi sexo el éxtasis que descontrolaba mi mundo y sólo encontré viento, un viento cálido, como el más hermoso verano, con aroma a flores frescas y delicias, pero tu nombre fue consumido por el olvido.

El porqué es sencillo, fui egoísta y te deje libre, libertad para liberarme, liberé para ser libre. Ahí olvide todo, y recordé quien era, me vi una mujer fuerte corriendo al ritmo de los tambores de mi tribu.

Corrí desnuda por las praderas, mientras el fuego interior se extinguía, cuando pronuncie por última vez tu nombre, dejándolo fuera de mi, el incendio comenzó nuevamente.

Este incendiario fuego prendió en mi una pasión desenfrenada para seguir por mi camino, la oscuridad desapareció y el viento sopló en mi rostro con bienestar y gozo.

Me libere de la prisión de tu recuerdo, porque al recordarte me olvide quien era, te abandone entre los sueños y el viento sopló a mi favor.

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