Ya siento que escampa y me asusta la ausencia de tu lluvia en mi parcela.

Siento que escampa, que la lluvia cede para traer la calma y mi corazón se impacienta.

Días y días de incesante lluvia, que nublen mi entendimiento, ahora me asusta su ausencia porque he aprendido sus ritmos, porque me aferró a la tempestad que conozco y enfrento con miedo la calma venidera, desconocida, árida.

Qué hago si no soporto el silencio del buen tiempo, si el calor inunda mis días y el sopor me produzca mareo.

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