Como un río en temporal de lluvias, mi corazón se desborda con tan sólo una mirada.

Y aunque suena romántico que el amor desborde, en mi caso es todo lo contrario. El romanticismo se extinguió para darle pie a esta patética faceta mía, después de tantos sinsabores y desazones vienes con tus promesas sin sustento, con ese falso cariño a robarte mis pensamientos y meterte entre mis sueños y castillos de cristal.

Que triste y patética, quiero saber en dónde perdí el rumbo, cuándo olvide creer en mi, con qué fuerza ayudo a crear una autoestima sana en mi hijo si yo no tengo ese amor por mi tan pobre, tan quebrado.

Por supuesto que un “te quiero” hace brincar al corazón, pero mis límites están desdibujados, a la menor provocación me encuentro bailando entre nubes, podría parecer un escenario excelente, sin embargo constantemente desaparece esta fantasía, constantemente subo a las nubes y voy en caída libre hasta toparme de frente con la realidad.

Al final del día ese anhelado “te quiero” se vuelve en contra mía, cuando abro los ojos y encuentro la cama fría alrededor, cuando abro los ojos y descubro una más de tus canalladas para no dejarme ser libre y volver a sonreír.

Me desbordo en desamor y en falsas esperanzas. Me desbordo en lágrimas y sollozos que sólo ustedes leen.

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