La mujer sabía

Dicho lo cual, el aliento de la madre se hundió en las profundidades de su cuerpo donde recogió su alma y, cuando salió a través de sus labios, la madre murió.

En lo profundo del alma vive el espíritu de esta madre que se va para dar lugar a la hermosa mujer joven que comienza a caminar con sus propios pies, en un acto de amor cede su lugar a la nueva generación entregando el último aliento en un verso que la ayudará a crecer cómo mujer.

Que la sabiduría eterna nos invada para ser sabias y entregar esas palabras como estafeta en el momento adecuado.

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