Entre nubes grises y olor a tierra mojada la inspiración llega hasta mí para recordarme que escribo. Pequeñas historias autobiográficas, cuentos para levantar el ánimo, ensayos muy estructurados o escritos que sólo hacen sentido en mi cabeza, cualquier letra que sale de mis dedos, escribiendo para tener claridad.

 

Parece que durante muchos días he perdido esta habilidad para encontrar sentido en las letras, en mi cabeza se agolpan las ideas sin orden, sin forma y no me dejan pensar, cómo se escribe con un nudo en la cabeza, por eso es que la inspiración no sale, todo está anudado en una realidad que no quiero reconocer.

 

Pero hoy no es así, hoy el clima se presta para sentarse a contemplar el jardín, cómo crece la hierba alrededor de uno mientras los dedos no dejan de moverse dando vida a las palabras que han estado guardadas por tanto tiempo.

 

Todo comienza a cobrar sentido tras el rastro de estas letras que van formando líneas hacia la conciencia de mi misma. Gracias al Gran Espíritu que pone en mi esta habilidad, que me da la fuerza para despertar de este letargo y continuar con ímpetu hacia la vida.

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