Dicen que muchas mujeres planean su boda desde pequeñas, yo no recuerdo ese mágico sueño entre flores blancas, corceles y vestido blanco, tampoco recuerdo en qué momento comencé a pensarme en esa situación y menos cuándo perdí esa esperanza.

Recuerdo una fantástica plática con el primer hombre con el que quise una familia.

Estábamos en la boda de una de sus primas, llegamos tarde y no nos perdimos de mucho, ninguno sabía bailar, jugueteábamos entre las cumbias y los detalles de una boda tradicional. Comenzamos a armar nuestra boda kitch, con un enorme vestido igualito al de la figura del pastel, flores artificiales, fracs blancos y servilleteros de cisnes plásticos.

Teníamos pocos meses juntos, pero la idea de una boda comenzó a desarrollarse en la relación. Después soñamos una boda en el mar, otros mexicana con trajes de charro, caballos y mariachi, una kermesse, una fiesta sencilla, una enorme, otra pequeña, una secreta, y otra y otra.

Con las ideas se desdibujó el sueño dorado, comenzamos a pensar en el matrimonio más que en la boda, en la vida acompañándonos, las circunstancias y todo lo demás terminaron por separarnos. Pero gracias a estas tardes de ocio planeando bodas inexistentes comencé a enamorarme de las bodas.

Me convertí en wedding planner y lo disfrute muchísimo.

Conocí a un hombre diferente con una idea fija de qué, cómo y todo lo demás. Me apasiono tanto la idea de tener a mi familia que olvide buscar lo que a mi me gustaba. Comenzamos nuestra vida en pareja sin ceremonias de por medio, tan sólo con la promesa de que habría una y una hermosa firma en el registro civil.

Ahora soy madre soltera (divorciada), no sé que vestido me gusta o si prefiero flores blancas o elegir un color, la vida se me va en observar pasteles, monogramas, invitaciones, manteles, degustaciones y creo que nunca seré una novia.

Ya no me veo vestida de blanco llegando a tomar la mano del hombre de mi vida. Estoy consciente de que no era “el sueño” de mi vida, pero si tenía la esperanza de ser la novia, que alguien me ame y quiera gritarlo al mundo, que celebremos nuestro amor compartiendo con la familia y amigos la decisión de estar juntos, pero ahora dudo que exista eso.

¿Será que no reúno los requisitos para ser esa novia o que no he sabido escoger al hombre ideal?

Me entristece perder la ilusión. Quiero una boda, encaje, flores y todo el paquete.

Anuncios