Me pregunto de dónde surgió la idea de que el idioma discrimina. Hace unos años uno podía decir señoras y las mujeres casadas no se ofendían o médicos y no personas que practican la medicina.

Los sustantivos, generalmente, no son insultos (salvo los que obviamente lo son), en cambio si son las formas como llamamos a las cosas. Lo mismo con los adjetivos.

Hace poco estaba en una reunión de instituciones de asistencia social, en donde todos tienen el oído sensible, me llamó la atención que un doctor corregía “cardíaco” por enfermo del corazón. En mi opinión son la misma cosa.

La gente ya no es invidente, coja, sorda, violentada, diabética, discapacitada, neurótica, alcohólica, esquizofrenica, etc. etc., ahora lo correcto es decir que padece, vive o tiene tal o cual. ¿Por qué somos tan sensibles al respecto?

Yo soy madre, ósea una mujer con hijo y no por eso dejo de ser todo lo demás que soy. De igual forma un diabético (perdón se me va) una persona con diabetes es eso y mucho más. Ser una cosa no excluye a lo demás. Entonces, ¿por qué tanto alborotó??

Con todo respeto considero que debemos llamar al pan, pan y al vino, vino; nos hará más fuerte como sociedad.

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