¿Qué se hace cuando el corazón y la razón están desconectados? ¿Quién es más confiable? ¿Cuál toma la decisión correcta?

Quisiera que mi corazón le hiciera caso a la lista de razones que tengo para olvidar el amor que está atorado en el centro de mi pecho. Quisiera que aprendiera de todo el dolor y por fin dejará libre este corazón perdido, pero después de tantos desvaríos y derrotas sigue brincando al estar cerca de él, en mi mirada sigue brillando el amor cuando me refiero a él así sea sobre una cotidianidad.

A la inversa sería más sencillo. Se necesitan tan pocas razones para el amor. Sin embargo sería en vano convencerme de que es la mejor opción, pues no existe reciprocidad, sólo nos quedan los incómodos silencios y dificultad para mirarnos a los ojos.

Sólo me queda esperar a que el tiempo borre todo sentimiento.

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