Vamos a hacer una estupidez… dejemos atrás aquello que nos mantiene alejados, que proteste quien proteste, que nos demanden si es necesario, tomemos lo único que tenemos verdaderamente: nuestros hijos y huyamos lejos del bullicio, plantemos lechugas y engordemos gallinas para vivir, pasemos el día contemplando la vida y el crecimiento de nuestros retoños.

Gritemos fuerte “me equivoque, no soy feliz y ahora me voy a encontrar esa felicidad a lado de lo mío”… después caigamos en ese sueño profundo, utópico y evasivo que propongo, que nadie nos despierte a la realidad adversa.

Soñemos en la utopía… lo único que te mantiene en mi vida es que sigas en mi pensamiento.

 

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