Creces a pasos agigantados, pero en mis ojos es como si los días no pasaran, sigues tan indefenso y hermoso como el primer día que te tuve entre mis brazos, tu mirada me persigue mientras tengo largas conversaciones contigo.

¿Entenderás tanta cosa que te digo?

La fragilidad que tenías ese primer día ha cambiado, ahora reconozco tus llantos y puedo atenderte con mayor soltura, eres el bebé más hermoso que he visto, lo mismo que los bebés de cada mamá del mundo, pero tú eres mío.

Descubro en ti mis fallas de carácter, mi impaciencia, mis ganas de correr en la vida, justo como lo haces ahora, “tienes poco más de un mes” te repito cada vez que intentas sostener solo tu cabecita, cada parpadeo es una maravilla para mí.

Gracias hermoso hijo por estos días de tanta sorpresa y emoción.

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