He estado silente, pero eso no ha sido negativo. En otras ocasiones mis largos silencios se relacionan con momentos de zozobra o hastío, sin embargo está ocasión es todo lo contrario.

Estoy enamorada, tengo buenos amigos en quienes confiar, tengo tantas preocupaciones como puedo controlar y un montón de nuevas experiencias que me permiten sonreírle a la vida una vez y otra más.

Mi periodo de desequilibro y tristeza ha finalizado, sorpresivamente después de las últimas líneas que escribí sólo ha llegado a mi vida bendiciones y momentos felices. Quizá sólo era necesario hacer catarsis, sacar las frustraciones en letras depresivas y comenzar a ver la vida con un nuevo corazón.

Agradezco a Dios por dejarme encontrar poco a poco mi camino.

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