Entre tantas cosas que hay que decirle a un amigo la que siento que a veces nos hace mas falta es: gracias.

Gracias por esos momentos de dicha a tu lado. Por los cielos azules que son más claros si estamos compartiendo la misma vista.

Por los momentos de ocio junto al televisor o en un sofá una tarde de domingo. Por las risas que iluminan nuestros momentos juntos.

Gracias, por llevarme en un huequito en tu memoria y ocupar uno en la mía. Por dejarme preocuparme de tus preocupaciones y estar ahí cuando mi espíritu está alicaído.

Por compartirme tus retos, ilusiones, metas, sueños, logros, reflexiones, familia, juguetes, sonrisas, eventos, libros, desilusiones, periódicos, amores, mosquitos, fotos, amigos, pasiones, comentarios, canciones, misas, risas, caminos, viajes, pasteles, blogs, decisiones o indecisiones, tiempo, polvo y todo lo que se acumule en el tiempo que nos toca aconpañarnos.

Gracias por sostener mi mano cuando ha temblado ante la toma de una decisión o cuando has tenido que sostenerme con todas tus fuerzas para que yo no caiga ante la flaqueza de mi alma.

Gracias por levantarme del piso cuando he caído de la bicicleta y por las carcajadas después del susto por lo poco hábil que soy para esos simples menesteres de infantes.

Por las noches en vela sin nada que decir o hacer, por aquellas en las que bailamos hasta el amanecer, por las que hemos pasado platicando y por las que hemos dormido esperando que sl día siguiente todo sea mas luminoso para el otro.

Gracias, grandes, por las noches que has pasado enjugando mis lágrimas, que salen facilmente en estos momentos de crisis, búsquedas, amores, desamores y encuentros.

Hay tantas cosas que agradecerle a los amigos que las palabras no me alcanzarian, tantas anécdotas y momentos compartidos, tantas personas que perdemos al caminar por la vida, tanta gente que se queda en el corazón, tantas emociones, tanto de tanto.

Lo más importante es lograr reconocer a esas personas que endulzan nuestros días, convirtiéndose en parte fundamental de nuestras familias y alegrías.

Gracias a mis amigos todos y gracias de uno por uno por lo que alcancen a leer entre líneas.

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